martes, 7 de diciembre de 2010

pinocho

Hasta el viejo hospital de los lectores llega de nuevo Pinocho mal entendido…


Desde la infancia de mi abuela, pasando por la de mamá, por la mía, y ahora por la de mis hermanas; la lectura ha sido el coco del aula. Pues se cuenta que desde siempre los profesores han intentando vincular a los niños en la lectura, pero claro está que cada uno desde una mirada particular muy acorde para la realidad inmediata del momentos, es decir y todo de acuerdo con la época; pues cuenta la abuela que a ella la lectura era por cuestiones de aprender a escribir y leer bien, a mamá por cuestiones de ortografía, a mi porque era necesario tener conocimiento de las grandes obras producidas por grandes pensantes y a mis hermanas… No les han dicho sino todo en sumatoria. En ultimas los profesores de ellas se han limitado a “argumentar” que deben leer por cuestiones de saber leer y escribir bien y al tiempo saber de las grandes obras literarias. La pregunta es entonces ¿qué tanto ha cambiado la definición de lectura en el aula desde los tiempos de la abuela? La respuesta es quizás que nada ha cambiado. A los profesores no les han contado a sus estudiantes que hicieron cada uno de los autores de esas grandes obras que le pusieron a leer antes de escribirlas, cuál fue su proceso de formación y aun ni siquiera les han enseñado que pasa cuando se logra leer. Y no siendo lo único los profesores no les han enseñado a leer su realidad inmediata, les cuesta a los docentes meterse en el mundo en el que vive cada estudiante  o por lo menos acercarse a su mundo más próximo. Cuando un profesor le enseñe a su estudiante a darse cuenta de que se da cuenta, allí las cosas cambiarán, puesto que ya el estudiante se sentirá vinculado y entonces comprenderá que leer no es sinónimo de castigo.
En una comunidad que presente altos índices de violencia, los niños y toda la comunidad se verá afectada, entonces porqué no enseñar a descubrir el lenguaje consecuente de la violencia, que sea a partir de estas realidades en que poco a poco el profesor se convierta en un mediador estratégico en el aula, que enseñe a sus estudiantes a ver el mundo en el que se mueven y no de la misma manera que ya los estudiantes han aprendido a hacerlo por si solos, sino crear la necesidad de modificar ello y entonces lograra convertirse en un agente de cambio; que los contextos sean su az bajo la manga y no él termine siendo una víctima más igual o peor que sus estudiantes.
En esa medida se trata de que los docentes logren   comprender cuales son los imaginarios mentales que se han construidos los estudiantes, cuales son los interés que se fijan en su mente, cuales son las perspectivas que se crean del mundo, de la vida y de los demás valores axiológicos para un ser humano. Es fundamental que el docente comprenda que le niño o el joven es un ser pensante, viviente, latente y que siempre está en la necesidad de adquirir sentido, significado por todo y de todo aquello que se le presenta frente de sí. Ya que resulta que en algunas escuelas a los docentes les presentan al estudiante en una suerte de cliente, ya entonces el docente no reconoce a su estudiante como un ser capaz de pensar, de adquirir su autonomía, su libertad sino como un ente con una inmensa o poca necesidad de almacenar conocimiento, para lograra convertirse en una gran enciclopedia. Entonces, resulta que no se forma a un ser sensible que sea capaz de reconocer a ese otro como un ser igual que él con los mismos derechos y deberes, un ser capaz de fomentar el dialogo como medio de acuerdo, de solución; un ser capaz de sensibilizarse por un atardecer, por una rosa, por el viento que a diario le recuerda que está vivo.

Así pues, para los tiempos de mi abuela y los de mis hermanas, la lectura en el aula no ha cambiado tanto, sólo que  mi abuela no tenía una especie de microchip de Disney incrustado en el cerebro que la conducía a adoptar personalidades ajenas o uno de mafioso, capo o chica prepago, a la cual lo más importante se fundamenta en el  factor dinero. Es por ello que es de crucial importancia que el docente reconozca cada tiempo para cada generación y la realidad inmediata para cada una de las generaciones. Los niños y los jóvenes de hoy en día ya nada los sorprende, le factor novedad se ha ido por el embudo de la violencia y la pobreza.
LICET KATERINE SUÁREZ

viernes, 3 de diciembre de 2010

tras la imagen

De primer plano es una incitacion a la vida. su mirada fijamente puesta en el lente que la observa y diciendo tanto. Sus ojos son dos esferas de coqueterias con un barniz color cafe, rodeados por unas largas pestañas que son muestra de una coqueteria infinita, abajo de sus ojos una nariz no larga pero si perfectamente pronunciada que hace juego con sus ojos y ahora mismo con sus labios; labios de color rosa, carnosos, que junto a la comisura que los acompaña, seducen la vida. es entonces cuando su rostro es uan suerte de paisaje unificador pero lleno de sentidos, de expresiones. su rostro candensiosamnete adornado por una mediana cabellera unpoco más que ondulada, promete una sensualida y una feminidad  en una sobredosis de vida.