martes, 16 de noviembre de 2010

algo diferente

“La mente: una posible configuración de contradicciones… para mediar la cotidianidad de la que tanto se conduelen”

A través de las circunstancias de un contexto común, los individuos suelen llevar a cabo todo un seriado de acontecimientos, que en su totalidad tienen como código de comunicación la lengua; en esa medida se establecen actos comunicativos que nos permite identificar las diferentes perspectivas del `mundo´, que se construye en el cerebro humano. Sin embargo,  habrá  de ser pertinente citar que  tras ese proceso de construcción de un posible mundo, las experiencias y los significados de los objetos implicados,  ya sea de orden apriorístico o no;  pasan de ser meros entes de naturaleza escéptica  a ser un objeto ségnico y por ende de reflexión que  representa una serie de significaciones;  que luego, siendo condensadas y coordinadas en los procesos cerebrales del individuo, se convierte  en un constructo de un universo.
Así, es muy común encontrar que diferentes seres humanos den distintas interpretaciones a un mismo objeto, i.e, diferentes semantizaciones; teniendo en cuenta uno de los pensamientos Nietzscheano “no existen hechos sino interpretaciones”, vemos que la realidad común se va construyendo en la medida  que el individuo piensa su naturaleza y luego reflexiona sobre ella estableciendo juicios que terminarán siendo los cánones de un posible sistema organizacional, que actualmente se determina como `sociedad´. Así poco a poco  el individuo se consolida como ser social, pues su actividad de reflexión no queda en el abandono de un somero análisis de cotidianidad, sino en  esa posibilidad de establecer nuevos paradigmas de evolución y construcción de pensamiento.

En ese orden ideas, el ser humano a través de la experiencia va consolidando una serie de significaciones que se van almacenando en su cerebro, luego esto le permitirá dar sentido a los demás acontecimientos en los que entre en contacto o los que le represente algún significado; por tal vemos constantemente, que el individuo se comporta en distintos contextos de maneras particulares, i.e, que dentro de su desarrollo de actividad social con sus congéneres a través de un mismo referente comunicativo -la lengua-, establece comunicación y así una posible interpretación de un discurso a expresar; pero la pregunta que en estas circunstancias del uso del lenguaje es ¿Cuál es el factor que incide sobre la autonomía de mis interpretaciones y el constructo de mis esquemas mentales, que median mi autonomía como INDIVIDUO pensante dentro de un contexto común? Porque si bien es cierto que los seres humanos compartimos un contexto `sociedad´, ello no es patrón de información genética- aunque incida-, para estimular mi cerebro a través de la observación y de la reflexión de la misma, pues así como todos somos biológicamente distintos y aun con características fenotípicas comunes, ello no es muestra de que todos DEBAMOS establecer un mismo esquema de pensamiento, pues en gratitud a esa diferencia genética y fenotípica podemos establecer distintas interpretaciones de la realidad. Sin embargo, actualmente es común encontrar en distintos sub-contextos, que los individuos participes del mismo, piensan e interpretan según lo “condicione” el tutor del campo de participación; para ser mas precisa, citaré un sub-contexto común en mi caso: la universidad. Esta como objeto ségnico, tiene como una fuerte significación, la formación académica de individuos pertenecientes a una sociedad; independiente de las demás posibles significaciones que se le atribuyen  a este lugar, vemos que esta es la mas común; así entonces se estima  que dentro de su proceso de formación a individuos, el discurso a desarrollar de cada uno de estos, sea autónomo y mediado por su actividad de reflexión de la `realidad´, es decir que su cerebro pase de ser un mero ente biológico y se convierta en la fusión de cerebro-mente, en otras palabras, que  a través de la estimulación académica, la cual deberá ser la generadora de pensamiento, la relacione con su constructo previo de significaciones que ha adquirido a través de la experiencia, evitando así, que este constructo se quede como un simple patrón de aglutinamiento de ideas cerebrales, sino que por el contrario adquieran su importancia y su función. Lo anterior es el ideal de toda institución –supongo-, pero vemos que en muchas ocasiones los individuos hacen uso de su razón y capacidad de asociación, para dar relevancia al pensamiento de un profesor.; se deja entonces de lado la elaboración de un pensamiento autónomo y critico de estudiante, para adoptar el del “profesor”, aunque previo a este acontecimiento suele observarse que los individuos mantienen una condolencia por lo emitido por el profesor, aunque a la final termine diciendo  (o REPITIENDO), el mismo pensamiento del profesor.

En esa medida ha de decirse, que el pensamiento y el conocimiento científico no se genera a través de la reiteración de un mismo pensamiento, sino por el contrario a través de la reflexión, interpretación que el cerebro de cada individuo haga de su realidad posible, haciendo paralelo con las semantizaciones de los objetos y acontecimientos representativos para el mismo. Así entonces, es contradictorio observar que un conjunto de individuos que (re) claman por la urgencia de una revolución racional  de academia o de paradigmas sociales, cuando aun se mantiene un arraigamiento con  las arcaicas concepciones de pensamiento. Es entonces fundamental concebir la importancia de la fusión del cerebro-mente; pues que a de establecerse con un pensamiento subordinado a la cotidianidad de otro.


katerine Suarez.

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